Publicado el 10 febrero 2012.
La Constitución Política de México cumplió 95 años de haber sido promulgada un 5 de febrero de 1917, documento que plasmó los ideales de la lucha años del movimiento armado de 1910.
En esta Constitución política se establecen los derechos y obligaciones que tenemos los mexicanos en nuestro carácter de ciudadanos y gobernantes.
Desde su promulgación por los Constituyentes del 17, la Carta Magna ha sufrido diversas modificaciones que le han llevado a actualizar y modernizar el estado mexicano, dependiendo de las demandas sociales de las clases sociales del país.
Los juristas e historiadores han señalado que Nuestra Carta Magna es la viva “expresión de la soberanía del pueblo”, comenta Fernando Vázquez Alanís, académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Para dirigentes obreros como Ismael Flores Cantú, líder de la CTM NL, la Constitución vino a darle garantías y certeza de seguridad social a los trabajadores mexicanos.
La Carta Magna, dice Flores Cantú, señala claramente que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo.
Es gracias a esa soberanía, agrega el líder obrero, la Constitución mexicana establece con claridad la división de todo poder público, pero es la gente la que en todo momento tiene el derecho inalienable de alterar o modificar la forma de gobierno que mantenemos.
De acuerdo con nuestra Constitución, la organización política de México tiene su fundamento en una República representativa, democrática, federal y compuesta de Estados libres y soberanos, unidos en una Federación.
Los antecedentes de nuestra constitución los encontramos en el acta constitutiva española conocida como la Constitución de Cádiz de 1812.
Poco después, destaca, Vázquez Alanís, el líder insurgente, José María Morelos y Pavón, hace circular un documento, tiempo después que el cura Miguel Hdalgo y Costilla declaró la lucha por la independencia mexicana, conocido como Sentimientos de la Nación, un 14 de septiembre de 1813 en Chilpancingo.
Este documento difundido por Morelos llevó a la creación de la primer Constitución de México en 1824, al triunfo del Ejército Trigarante que declaró la independencia de México.
Ya para 1835-1836 se presentó el documento conocido como las Siete Leyes Constitucionales de la nación, en tiempos de Antonio López de Santa Ana.
Esas 7 leyes fueron modificadas y sustituidas por otro documento que fue conocido en el país como Bases orgánicas de la República Mexicana de 1843 y ya para el año de 1847 se promulgó el Acta constitutiva y de Reformas.
Tiempo después y luego de muchas luchas internas por el poder, le tocó al Presidente Benito Juárez, emitir la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, del año 1857, documento que reguló la vida de los mexicanos hasta 1917.
Pero el destino de México cambiaría drásticamente, luego de 30 años de gobierno de Porfirio Díaz. Una revuelta iniciada por Francisco I. Madero, después que no le reconocieron su triunfo en las elecciones presidenciales de 1910 logró la renuncia del entonces Presidente, Porfirio Díaz.
Fue hasta diciembre de 1916, cuando el jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, convocó al Congreso donde se presentarían los proyectos de reformas a la Constitución de 1857.
El documento sufrió una cantidad de modificaciones, tras maratónicas discusiones, revisiones, debates y adiciones, hasta que el esfuerzo quedó concluido creyendo que por fina palpaban la realidad de las demandas nacionales.
Fue así como un 5 de febrero de 1917, los constituyentes del 17 se congregaron en el Teatro de la República de la ciudad de Querétaro para votar la nueva Constitución Política nacional.
En este documento se estamparon las demandas sociales e ideales revolucionarios por los que el pueblo mexicano había iniciado una revolución armada. Constitución donde se trazaron el rumbo y el futuro del México del Siglo XX pronunciándose por un gobierno incluyente sin distinción de raza, creencia religiosa, estatus social o condición política .
La Carta Magna estableció plenamente las garantías individuales y reconoció los derechos sociales, como el de huelga y el de organización de los trabajadores, el derecho a la educación; así también la libertad de culto, la enseñanza laica y gratuita, la jornada de trabajo máxima de 8 horas y se reconocieron como fundamentales la libertades de expresión y la asociación de los trabajadores.
La nueva Carta magna dejó en claro los principios de un Gobierno republicano, representativo, demócrata y federal por los que tanto habían luchado los héroes de la revolución mexicana.
Ismael Flores Cantú, dijo que para garantizar el funcionamiento democrático de la nueva república se requería en esa consrtitución dejar bien en claro la división de poderes: depositando el poder Ejecutivo en el Presidente de la República; el judicial, establecido en un órgano independiente y; Legislativo representado a través de distritos federales con presencia nacional.
Esta última decisiíon llevó al país a que en esta Constitución quedará establecido un sistema bicameral, compuesto por una cámara de Diputados y una de Senadores con representación nacional y por estado federado.
Para estos constituyentes, asegura Flores Cantú, la Constitución debía decretar el principio de la no reelección, porque “fue la continua reelección de Díaz lo que motivó en su momento el malestar social que provocó la revolución armada de 1910”.
En la Constitución federal debía quedar plasmada la ratificación para mantener un sistema de elecciones directas, democráticas, con participación libres de todos los ciudadanos con mayoría de edad, excepto las mujeres. Fue así como finalmente los constituyentes del 17 hicieron propos estos reclamos sociales y políticos.
También se suprimió la vicepresidencia y se concedió una mayor autonomía al Poder Judicial al tiempo que a los estados de la república se les dotó de más soberanía jurídica para el manejo de sus finanzas y la toma de decisiones políticas.
También desde entonces el municipio libre es una realidad gracias al artículo 115 constitucional, precepto que permite a los ayuntamientos autonomía plena en el manejo de su hacienda pública y su autoregulación a través de un cuerpo legislativo-administrativo que le permite la toma de decisiones en beneficio de sus gobernados.
Los campesinos siempre fueron un sector determinante en la toma de decisiones que al final provocaron la renuncia del dictador Porfirio Díaz, motivo por el cual los constituyentes redactaron un apartado especial para el ordenamiento agrario y garantizar la propiedad de la tierra para beneficio de los trabajadores agrícolas.
Muchas han sido las modificaciones, reformas y adiciones que ha tenido la constitución mexicana desde su creación en 1917, algunos de estos cambios fueron las reformas de 1953, que concedió el derecho al voto a las mujeres; y las adiciones constitucionales de 1969, en que se garantizó el derecho a la ciudadanía a todos los mexicanos mayores de 18 años.
En este aniversario número 95, la Constitución Política mexicana aún reclama reformas en materia laboral y política, que le lleven a México a transitar hacia nuevos estadios sociales que permita a los trabajadores mexicanos alcanzar bienestar y desarrollo social, comentó Ismael Flores Cantú, líder de la CTM en Nuevo León.